Aqui en esta habitacion estoy sentada mirando los ojos de Lestat, sin darme cuenta esto me hace sonreir, lo veo ahí sentado, tan relajado como siempre, tan misterioso como siempre.
Estos son los mejores momentos al lado de él, estar sin preocupaciones de nada, sin molestias, sin habladurías inecesarias, solo mirando sus expresivos ojos profundos y su boca que me lleva a pensar millones de cosas.
Al estar tan ocupada mirando y reparando lo que él es, no me doy ni cuenta cuando transcurre el tiempo; pareciese que las horas volaran sin freno y que no se detuvieran ni para mirar y detallar.
Pero en mi cabeza se quedaran estos recuerdos que no los podra borrar ni el tiempo fugaz, ni las horas efímeras. Y por más que la eternidad se empeñe en borrarme sus ojos, nunca podrá.
Él y yo estamos más alla de eso.
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