No reposare hasta que la mente inutil de la gente se llene de razón, hasta que los ojos ciegos se abran ante la verdad del mundo, ante la unanimidad del ser absoluto. Seguiré maldiciendo si nada ocurre, aunque sienta el viento ondular entre mis manos y sienta el vértigo de la altura en mi estomago, me quedaré aqui gritando hasta que algo ocurra.
Querré que en este momento la gente deje de caminar sonambula entre estas calles grises, querré que aunque sea una sola persona mire hacia arriba donde ahora estoy, para que grite tambien con todas sus fuerzas y salga de ese letargo eterno del que ahora todos son presos.
Romperé el silencio en esta monotona ciudad y haré que las tormentas vengan y limpien esta escala negra y blanca de color, cambiandola por una paleta amplia de violetas y lilas, conviritiendo esto en mas que una triste y abandonada ciudad.
( En ese momento alguien debajo de mi gritó, algo cambió y mi tiempo se acabó )
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