Yo sigo el camino de mis pies y me doy cuenta que ya no estoy pisando asfalto, que lo que estoy pisando ahora es tierra, tierra naranjada y seca tal vez por el sol, tal vez por el tiempo, al fin mi cabeza se conecta con mis pies, y miro a mi alrededor, veo que estoy en una especie de desierto, bajo un cielo talvez mas naranjado que la propia tierra que estoy pisando.
Miro hacia abajo tan rapidamente que mi cabeza da un vuelco y vuelve a desconectarse irremediablemente de mis pies, comenzando de nuevo el rumbo desconocido y conocido al que mis pies me llevan a recorrer. Veo las cosas tan borrosas, solo puedo percibir ahora el sonido de lo que se encuentra a mi alrededor, escucho pajaros, escucho el sonido del agua correr, no pongo gran atencion hasta que en un momento me veo tirada en el suelo y una vez mas mi cabeza se vuelve a conectar con mis agiles pies.
Me levanto lentamente y veo que estas a mi lado dandome la mano, quedo asombrada al saber que el lugar era mi casa y la hora era del té.
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